Momentos Decisivos

He salido del trabajo rápido, deseando llegar  casa, pegarme una ducha y volver a salir cuanto antes camino al pabellón. Hoy tenía buenas vibraciones.

Nada más llegar al pabellón he sentido que hoy era uno de esos días especiales. Un día en que el basket nos regala lo mejor que tiene. Un día en que los “locos del basket” reafirmamos nuestra pasión, y muchos otros, ajenos, sienten por primera vez el cosquilleo y la emoción de un partido, de un deporte, apasionante.

El Buesa arena ha sido hoy el escenario perfecto para un partido perfecto. Perdón, casi perfecto. Ambientazo fuera y dentro del pabellón, presentación con luces apagadas y focos blancos, pitada inmensa a Daniel Santiago (al nivel de las que se le dedican a mi “amado” Felipe Reyes), la gente vibrando desde el primer minuto, inicio arrollador, remontada del Barcelona, final de infarto… Derrota. El partido ha sido T R E M E N D O. Hacía tiempo, salvando el tercer partido contra el Real Madrid hace apenas 5 días, que no disfrutaba tanto con un partidazo de basket como con el de esta noche.

El análisis técnico lo dejaré, si es que alguna vez me pongo con ello, para otro post. En este quiero haceros partícipes, para los que no lo hayáis podido presenciar o los que queráis revivirlo (seréis culés o sadomasoquistas), de uno de esos momentos decisivos que hacen de este deporte algo especial.

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Se trata de el último suspiro del partido, el Barça pierde, los segundos corren demasiado deprisa… El balón llega a manos de Basile y en apenas 4 décimas de segundo recoge el balón, gira sobre sí mismo, se eleva y lanza al aro. Cuando cae al suelo el balón no ha llegado aún a su destino, pero se puede apreciar que Basile se sabe ganador. Se trata de la misma mecánica de siempre. Esa que los aficionados a esto hemos visto y degustado (me encanta ver tirar al italiano) tantas veces. No ha hecho nada distinto. Y sin embargo, ha sido un tiro tan distinto… Bravo, mi odiado Basile!

Pero el partido ha terminado, “mi” Baskonia ha perdido y me debo descubrir ante un Barça que, una vez más esta temporada, está desplegando un nivel baloncestístico altísimo. Y hago especial hincapié en el merito de un Xavi Pascual que, en contra de lo que pensaba a principio de temporada, está demostrando una capacidad notable al frente de uno de los mejores equipos de Europa.

Solo me queda esperar al sábado, y desear que disfrutemos de un espectáculo al mismo nivel que el de esta noche. Estoy convencido de que así será. Tengo la impresión de que estas finales dejarán un recuerdo imborrable.

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